Fotografía Especializada

Aunque la ceremonia es uno de los momentos más importantes de la boda, y no podemos fallar, no es de los más complicados de la celebración. Hoy nos ocuparemos de un instante divertido aunque muy fugaz, que nos obliga a tomar decisiones y actuaciones muy rápidas: el lanzamiento del arroz a los novios… en tus fotos de bodas.

Fotografía en blanco y negro de unos recien casados al salir de la ceremonia
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/

En este caso es conveniente decidir de antemano que queremos fotografiar para configurar previamente la cámara y solo tener que estar pendientes del encuadre.

Fotografía en blanco y negro de unos recien casados al salir de la ceremonia durante el lanzamiento de arroz
Fotografía de Mariam Useros – @Mausba

Tenemos varias opciones en función del efecto que queramos conseguir:

Fotografía en blanco y negro -con un efecto ráfaga- de unos recien casados al salir de la ceremonia
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/
  • Si aún no manejáis el equipo al cien por cien, la mejor opción es ser conservador. Para ello configuraremos la cámara para tomas en exterior contando con la iluminación disponible, buscaremos un buen encuadre donde podamos ver bien la salida de los novios por la puerta, y podemos disparar en ráfaga para intentar captar la mayor cantidad de detalles durante el momento del arroz.
Fotografía en blanco y negro del lanzamiento de pétalos a la novia
Fotografía de Mariam Useros – @Mausba
  • Si te sientes creativo y seguro de tus valía como fotógrafo, aquí tienes algunos trucos y pautas para conseguir fotografías más espectaculares:
    • Si configuramos la cámara para velocidades de obturación lentas, y aportamos un toque externo de flash sobre los novios, el arroz aparecerá en nuestras fotografías formando estelas, mientras que nuestros novios no se verán “movidos” gracias al aporte del flash.
    • Puedes buscar encuadres diferentes, agachándote entre los novios, para captar sus primeros planos y reacciones en ese momento.
    • También puedes tomar la decisión contraria y alejarte un poco de la “acción” y tener a los novios en un segundo término bajo la lluvia de arroz, mientras das protagonismo en tu fotografía a algún invitado lanzando el arroz o bien algo significativo para los novios (como puede ser su moto haciendo pasillo en su salida de la iglesia).
    • Si eres muy atrevido y a los novios les gusta ese estilo, puedes jugar con el movimiento de la cámara o del zoom de la misma, combinado con exposiciones largas, para conseguir trepidación y movimiento en la escena.
Fotografía en blanco y negro del plano detalle de las manos de diversos invitados sosteniendo arroz y otras legumbres
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/

Sin duda el lanzamiento del arroz es un momento ideal para desarrollar nuestra creatividad y sorprender con fotos atrevidas.

Fotografía en blanco y negro -a ras de suelo- de unos recien casados al salir de la ceremonia
Fotografía de Mariam Useros – @Mausba

En nuestro próximo artículo comenzaremos a DESARROLLAR EL REPORTAJE FOTOGRÁFICO DE NUESTROS NOVIOS.

Fotografía en blanco y negro del primer plano de una moto con la pareja de recién casados de fondo bajo una lluvia de arroz
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/

 

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A muchos lectores, la rocambolesca aventura de una maleta (y por añadidura mexicana) les parecerá algo insólito o fuera de lugar, cuando de lo que se trata realmente es de dilucidar, de alguna manera, uno de los más increíbles archivos de fotografía bélica existente.

Por mi parte, las únicas maletas históricas de las que tenía referencia hasta la fecha eran: Una maleta, dos maletas, tres maletas (genial película de Louis de Funes que recomiendo a todo el mundo), El misterio de la maleta negra (otra película de mediados del s. XX) o la antigua serie El hombre del maletín. Por no hablar de una maleta mía que salió para otro destino, cuando mi destino era Nairobi (recuperada afortunadamente a los dos días). Pero en fin, esos son otros cantares y nos atendremos a la realidad.

La historia de “La Maleta Mexicana” (que bien podríamos escribir con mayúsculas) roza el enigma, lo irreal, lo imposible, ya que estamos hablando de un contenido documental fotográfico histórico considerado como uno de los más importantes del siglo XX.

En el deambular constante de esa famosa maleta durante 75 años intervinieron numerosos factores inevitables. El más importante: la Guerra Civil Española, seguido de la juventud de los tres fotógrafos protagonistas, la Segunda Guerra Mundial, la implacable persecución de los judíos por parte de los nazis, el beneplácito del franquismo hacia la causa del III Reich y, por último, la ocupación de ciertos territorios europeos por parte del ejercito alemán.

De hecho, se puede considerar que esa maleta era un verdadero polvorín para quién la tuviera mientras durara la II Guerra Mundial. Y eso, en el arte folclórico español/andaluz, tiene un símil en el eco de una canción –La Farsa Monea de Imperio Argentina– cuyo estribillo dice textualmente: “…tú serás como la falsa moneda, que de mano en mano va y ninguno se la queda…”. El épico y apasionante viaje, destierro y olvido de esa maleta, resalta, en su justo valor, la importancia de los carretes en ella contenidos ya que todos querían protegerla, algunos incluso, arriesgando sus propias vidas.

Fotografía bélica de Robert Capa - Una de las últimas fotos del miliciano Federico Borrell García con vida
Fotografía bélica de Robert Capa – Una de las últimas fotos del miliciano Federico Borrell García

Para muchos Robert Capa, húngaro y judío, era un perfecto desconocido en aquella fecha y habría seguido siéndolo a día de hoy, sin ese fabuloso reportaje fotográfico que realizó durante la Guerra Civil española, sobre los estragos y el éxodo de esa población aterrorizada en busca de la salvación en un interminable viaje hacia ninguna parte.

Al genio de Robert Capa, podemos añadir el de Gerda Taro -hija también de judíos polacos- la cual cubrió junto con Capa, parte de las fotografías de nuestra guerra fratricida. Fue la primera fotoperiodista mujer que cubrió un frente de guerra, estuvo en la batalla de Teruel y Brunete, falleciéndo en ese intento en Julio del 37 en El Escorial, con la edad de 27 años.

A esos dos temerarios reporteros tenemos que añadir al americano David Seymour, aunque nacido en Polonia (apodado “Chim”) también colaboraba con Capa y Gerda en sus expuestos reportajes en países en pie de guerra. Murió también en una de esas misiones en Suez, en el año 56 a los 47 años de edad.

Antes de que Alemania aplastara literalmente a Francia, Capa huyó de París dejando todos los clichés en mano de un compañero. Éste quería llevarlos a Burdeos en bicicleta, pero, encontrando un chileno por el camino, le entregó la maleta para que la llevará a la Embajada de su país con el fin de que no cayera en manos de los alemanes.

Más tarde aparece en la Embajada de México y finalmente es trasladada al Estado Federal de México donde duerme años tras años el sueño de los justos. Un día, por pura carambola, todo sale a la luz y se descubre el auténtico tesoro de fotografía bélica documental que el mundo desconocía por completo. A excepción de su hermano, quien anteriormente había tratado por todos los medios recuperar esos negativos que sabía existían.

Una fotografía bélica de Rober Capa que muestra a un miliciano en el momento de su muerte.
Fotografía bélica de Robert Capa – La muerte de un miliciano

Parte de ese asombroso archivo de fotografía bélica (de unos 4 ó 5.000 negativos, perfectamente ordenado, clasificado y documentado) fue expuesto en el Center of Photography de Nueva York, donde mas de 52 millones de personas pudieron ver la exposición. En ella, se pudieron localizar ciertos lugares -75 años después- y, curiosamente, una señora muy mayor supo reconocerse por ir sentada entre sus dos abuelos en un carro tirado por un caballo. En su reportaje, Capa habla de un niño de 4 años, pero 75 años después, se descubre que se trataba de una niña con poco más de año y medio.

Robert Capa muere con 42 años en Indochina cubriendo la Guerra de Vietnam, probablemente cerca de Bien Den Phu (paralelo 38) que los franceses no pudieron solventar. Fue corresponsal y fotoreportero de los más grandes conflictos bélicos del siglo XX. Estuvo en la guerra entre Árabes e Israelíes, la guerra sino-japonesa, la Segunda Guerra Mundial en África del Norte y Europa, el Desembarco de Normandía, la liberación de París y en la sangrienta batalla de las Ardenas.

Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour “Chim” fueron unos auténticos héroes y merecen por parte del gran público un gran respeto; por cuanto esos buscadores de riesgos, ahondando en una perfección dentro de lo que consideraban su trabajo cotidiano, entregaron sus vidas por su pasión, al margen de cualquier ideología política.

La foto de La muerte de un miliciano dio en su día la vuelta al mundo y es la cruda realidad de un realismo sin tapujos. En la primera toma se ve a un miliciano levantando su arma con un semblante sonriente y seguro de si mismo y en la segunda, ese mismo saldado, cayendo prácticamente muerto, alcanzado por las balas del enemigo. Este soldado, natural de Alcoy de 25 años de edad, se llamaba Federico Borrell García, y el crimen no fue en Granada como el de Federico García Lorca, sino que fue abatido en el famoso Cerro Muriano de la sierra cordobesa. Los expertos afirman que esa foto fue, y es a día de hoy, el icono de la Guerra Civil Española.

En la actualidad, y para confirmar la peligrosidad de semejante trabajo, sabemos que en lo que va de año han caído 17 profesionales (reporteros, fotógrafos o corresponsales) en diversos frentes.

 

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Te presento a Jorge Jaramillo, originario del Estado de Aguascalientes (México) y fotógrafo estenopeico desde hace ya 14 años. Su pasión por este arte, le llevó a diseñar e incluso construir su propia cámara fotográfica, a la que puso por nombre ‘Ciclope’. Hoy Jorge comparte su experiencia con Trucofoto, a través de esta entrevista.

Fotografía en blanco y negro de una cámara estenopeica 'Ciclope'
Imagen de una cámara estenopeica ‘Ciclope’, creada por el fotógrafo mexicano Jorge Camarillo

De entrada, su entusiasmo por esta técnica fotográfica es porque, “con una cámara estenopeica tienes que saber ver la luz. Los resultados son tan buenos como con cualquier otra cámara fotográfica. Nadie creía que mis primeras fotografías estenopeicas estuvieran hechas con esa cámara, porque no encontraban la diferencia (con respecto a las cámara convencionales). Estaban encuadradas, bien expuestas y el foco suave parecía hecho a propósito. Creo que en la cámara no radica el problema, es en el fotógrafo donde se encuentra la inutilidad de la misma”.

Fotografía en blanco y negro de vegetación realizada con una cámara estenopeica
Fotografía de Jorge Camarillo

Es ahí, cuando este fotógrafo estenopeico emprende la aventura de diseñar su propia cámara –‘Ciclope’– y producirlas en cantidades mayores. Las distribuye él mismo, solo por mostrar una forma de hacer fotografía, “porque si las masifico pierde sentido”.

Fotografía en blanco y negro nocturna estenopeica de la parte exterior de un edificio
Fotografía de Jorge Camarillo

Jorge está convencido que a pesar de vivir en un mundo de tecnología, vale la pena continuar con la técnica: “Indudablemente, la Fotografía está tomando dos caminos, uno descomunal que es la fotografía digital, y otro pequeño -mas personal- que son los procesos fotoquímicos. En ellos se buscan cosas distintas –ya no solo se busca hacer una imagen– para eso existen trillones de cámaras digitales. Ahora con la película se busca lo matérico, es decir, no solo el contenido de la imagen sino también verla como un objeto (lo que Walter Benjamin llamaba aura está implícito en dicha idea)”.

Fotografía en blanco y negor de un primer plano del fotógrafo Jorge Camarillo
Imagen del fotógrafo estenopeico Jorge Camarillo

Además, no hay escasez de material, dice, “lo que escasea es la demanda por parte de los fotógrafos. Es indiscutible que la fotografía digital ha traído muchos avances, uno de ellos es la justa valoración de la fotografía fotoquímica. De mantenerse viva -cito a Paul Strand en una entrevista que le hicieron en la década de los 40s- ‘no sé si la fotografía va a desaparecer, pero en todo caso si se ve amenazada su sobrevivencia dependerá del talento de los que la practiquen en ese momento. Strand dejó una gran responsabilidad a los que creen en esta fotografía, por lo que estamos en un momento histórico”.

Fotografía en blanco y negro estenopeica de las fachadas de dos edificios bañados por un canal
Fotografía de Jorge Camarillo

Si quieres conocer más sobre Jorge Camarillo, entra a su página de Facebook.

 

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Pintar con luz tus fotos es fácil, muy divertido y las posibilidades son infinitas. Para realizar este truco de fotografía sólo necesitas una fuente de luz de cualquier color (una linterna, un laser o un teléfono móvil). Invita a tus amigos a usar la imaginación, gracias a una técnica con la que puedes contornear bordes de objetos, dibujar letras o pintar toda una foto:

Fotografía en blanco y negro de la imagen de una bicicleta pintada con luz
Fig.1: Fotografía de Lizette Abraham – http://lizetteabraham.com/
  • Si quieres que en tus fotografías se aprecien varios colores puedes usar dos o tres linternas pequeñas y manejables.
  • Con luces tipo LED -por sí solas- podrás hacer dibujos con formas delineadas y contornos definidos. Y con múltiples luces podrás dar más volumen o grosor a las líneas.
Fotografía en blanco y negro de un grupo de botellas puestas en el suelo de las que parten ráfagas de luz
Fig. 2: Fotografía de Lizette Abraham – @AbrahamLizette
  • Es necesario encontrar un lugar con una iluminación tenue. Puedes crear un set oscuro, esperar que caiga la noche, ir a un parque o a un aparcamiento.
  • Usa un trípode para inmovilizar tu cámara. Aunque es preferible utilizar un disparador automático (si dispones de uno).
Fotografía en blanco y negro de una mujer rodeada de múltiples ráfagas de luz
Fig.3: Fotografía de Lizette Abraham – http://lizetteabraham.com/
  • Utiliza la opción bulbo -(B)- que incluye la mayoría de las cámaras fotográficas. Dispón de esa modalidad usando un ISO bajo de 100 ó 200, y unas aperturas abiertas o medianas de 5.6, 8 ó 11.
  • Cuando dispares con bulbo, deja apretado el disparador hasta que tus amigos terminen de pintar su idea y se salgan del cuadro. Intentadlo con tiempos cortos (que oscilen de un minuto a dos). Recuerda no mover tu cámara.
Fotografía en blanco y negro de un dibujo de luz con la inscripción: "Trucofoto"
Fig. 4: Fotografía de Lizette Abraham – @AbrahamLizette
  • Si quieres dibujar el cuerpo u otros objetos en tu fotos, solo tienes que dirigir la lámpara iluminando el objeto. Cuando pintes formas -como líneas o letras- dirige la luz hacia la cámara. Puedes mezclar estas dos técnicas (Fig. 1, 2 y 3).
  • Si deseas hacer letras, píntalas en el aire. Cada vez que termines una, tapa la luz, da un paso, y vuelve a destaparla para hacer la siguiente. Así las letras saldrán separadas (Fig. 4 y 5).

Si deseas contemplar estas imágenes en color y más ejemplos de “pintar con luz”, pincha aquí .

Fotografía en blanco y negro de un dibujo con luz con la inscripción: TE AMO
Fig.5: Fotografía de Lizette Abraham – http://lizetteabraham.com/

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En nuestras últimas recomendaciones sobre las fotos de bodas nos centrábamos en los momentos imprescindibles que no debíamos dejar de retratar; otros también muy importantes, se nos quedaron en el tintero.

Fotografía en blanco y negro del plano detalle de una espada durante la ceremonia nupcial
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/

Durante el evento, habrá instantes en que la acción no estará centrada en los novios:

  • Aprovechando la homilía podemos hacer una toma general desde el fondo de la Iglesia, utilizando para ello un gran angular para captar la grandiosidad del templo y la presencia de los invitados; si puede ser desde una posición elevada (por ejemplo, el coro), el resultado será más espectacular.
Fotografía en blanco y negro del interior de una iglesia vista desde arriba
Fotografía de Mariam Useros – @Mausba
  • Durante las lecturas y las ofrendas que realizan familiares o amigos podremos realizar interesantes retratos y/o composiciones creativas jugando con los detalles (escrituras, adornos florales, velas…) y los protagonistas de la acción (los novios escuchando, la persona que lee…).
Fotografía en blanco y negro del plano detalle de libro de lecturas con los novios como telón de fondo
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/
  • Un momento complicado, por su brevedad es el intercambio de la paz: en esta fase de la ceremonia se suceden besos, abrazos y gestos cariñosos entre los novios y con sus familiares y amigos, y sin duda son instantes que luego querrán recordar.
Fotografía en blanco y negro del beso de unos novios
Fotografía de Mariam Useros – @Mausba

Al finalizar la ceremonia, se suele llevar a cabo la firma del acta matrimonial, momento en el que, además de las fotos tradicionales de cada uno de los novios y testigos rubricando el documento, podemos animarnos a realizar alguna fotografía creativa.

Fotografía en blanco y negro de los novios durante la firma del acta matrimonial
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/

En los oficios religiosos es muy tradicional el posado de los novios frente al altar, tanto solos como con sus familiares próximos. Antes de hacer estas fotografías debemos colocar bien el vestido de la novia, para que se vea con todo su esplendor, y enmarcaremos a nuestros protagonistas con el fondo. Si tienes la oportunidad de tener coordinado el orden de los posados se ganará tiempo y se hará menos tedioso para todos. Los posados con el resto de familiares y amigos pueden realizarse en los exteriores de la iglesia, si bien yo recomiendo hacerlo durante el cóctel: el ambiente será mucho más distendido y ganaremos valiosos minutos para el reportaje.

Fotografía en blanco y negro del posado de unos recien casados en el altar
Fotografía de Mariam Useros – @Mausba

En nuestro próximo artículo veremos las POSIBILIDADES CREATIVAS Y FOTOGRÁFICAS A LA SALIDA DE LA CEREMONIA.

Fotografía en blanco y negro de un testigo durante la firma del acta matrimonial
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/

 

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Aquellos ojos verdes, es el título de la genial balada o bolero que interpretaron en su día –hace ya varios lustros- Antonio Machín y el trio mexicano Los Panchos. Arte folclórico, que bien podría ser objeto de un artículo en el que hablaríamos de música, interpretaciones, autores… pero nos alejaríamos de nuestro objetivo: la fotografía de una mirada.

Me gusta jugar con las palabras, me gusta hacer paralelismos, incluso comparaciones porque vivo el Arte en general. Me gusta, en definitiva, toda creación donde de un día para otro surge algo de esa nada de la que se parte. Si viajas y observas la naturaleza, la propia creación es pura obra de arte. Para mí es una forma de entender y soñar el Arte en todas sus facetas, en todo su esplendor.

Fotografía en blanco y negro de los primeros planos de Sharbat Gula separados por un intervalo de 17 años
Fotografía de Sharbat Gula, por Steve MacCallum

He iniciado este artículo hablando de un pasado que todo el mundo recuerda: ¿Qué lector de Trucofoto no recuerda los preciosos ojos verdes de esa linda chiquilla afgana de nombre Sharbat Gula, que inundaron un día las portadas de no pocos medios de comunicación, incluido el prestigioso National Geographic?

Esta foto, la sacó el profesor americano Steve McCallum, cuando la niña tenía 12 años, había perdido sus padres en la guerra de Afganistán y vivía en un campo de refugiados en Pakistán.

Diecisiete años después, el mismo fotógrafo logró localizarla, y supo reconocerla, a pesar de que sus facciones se habían endurecido considerablemente. La expresión de esos envidiables y fabulosos ojos verdes seguía siendo la misma, aunque con una mirada mucho más fatigada. Un estudio por parte de expertos analizaron las dos fotos y afirmaron que se trataba de la misma persona.

Sin temor a equivocarme, puedo asegurar que la primera foto fue la visión espontanea de un buscador de sueños. La segunda una auténtica proeza; la envidiable maratón de un fotógrafo en busca de una realidad viviente, ya que en esos países y más en un campo de refugiados, es misión casi imposible haberla encontrado.

Os recomiendo leer algunos de los artículos que se publicaron al respecto, ya que la fotografía de una mirada como ésta puede tener, a través del tiempo, el mismo impacto que la del Che Guevara o la de Marilyn Monroe (con su vestido blanco al viento) -No se trata pues de simples fotos, se trata de obras imborrables siempre presentes y recordadas.

Una cosa que nadie parece haber advertido es que la joven tiene “ojos de gato”. Es decir, el iris del ojo humano en sentido vertical como los gatos, en lugar de circular como prácticamente todo el mundo (algunos científicos afirman que esos ojos existen en ciertos seres humanos y, si no me equivoco, hace tiempo leí en una revista especializada que Brad Pitt podría ser uno de ellos). Tal vez, sea ese el secreto del éxito de la fotografía de una mirada como ésta.

 

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Crear un efecto fantasma te resultará muy sencillo de realizar con tu fotografía estenopeica, teniendo en cuenta los trucos de fotografía de este artículo. Así que ¡toma nota!

Fotografía en blanco y negro de figura humana distorsionada en el campo
Fotografía de Anhel Robledo

En reiteradas ocasiones te he mencionado que los tiempos de exposición son imprescindibles para que puedas tener un mejor resultado en tu fotografía estenopeica, aún más si quieres obtener efectos diferentes o ¡de miedo!

Para lograr este objetivo, el truco está en medir exactamente el nivel de iluminación de tu escenario, ya sea al aire libre o en un lugar cerrado. Con la ayuda de un exposímetro de mano –medidor de iluminación ambiental- determinarás la entrada de luz exacta para tomar la fotografía.

Si no cuentas con este aparato, pero tienes experiencia y confías en tu intuición, puedes establecer tú mismo el tiempo requerido (cuanta más luz, menos tiempo y a menor luz, mayor exposición).

Fotografía en blanco y negro del "fantasma" de un hombre sentado en una fuente
Fotografía de Anhel Robledo

Por ejemplo, si quieres fotografiar a una persona sentada en una tumba del cementerio y que ésta se vea difuminada o en movimiento, en un día soleado, tu exposímetro puede indicar uno o dos segundos. Si se hace de noche y la iluminación del lugar es escasa, el tiempo será mucho mayor (de 5 a 30 minutos).

Otra forma de obtener el efecto fantasma, es pedir a tu modelo que se detenga por un momento y de inmediato se ponga en movimiento, mientras juegas con tu cámara abriendo y cerrando el estenopo. Ahora bien, recuerda no mover la cámara.

¿Quieres jugar a obtener imágenes de miedo?… ¡sigue estos consejos!

 

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Trabajar tu foto construida en fondos negros es muy fácil. Para ello, la clave está en la elección del material del fondo y en cuidar el manejo de la iluminación.

Fotografía en blanco y negro de una sesión fotográfica en el que aparece tapado con una tela elástica el modelo
Fig.1: Fotografía de Lizette Abraham – http://lizetteabraham.com/

Primero, monta tu fondo de color negro. El fondo debe ser opaco, de un material que no brille y que no esté arrugado. Puedes usar tela negra gruesa, para que no traspase luz o cartón pintado de negro mate.

Es importante ubicar la iluminación alejada de tu fondo negro -un metro o dos- con la intención de no iluminar la tela negra. Intenta dirigir la luz a tu objetivo. Cuanto más oscuro sea el fondo, mejores resultados obtendrás.

Fotografía en blanco y negro de una sesión fotográfica en el que aparece tapada con una tela elástica el modelo con el fondo negro
Fig. 2: Fotografía de Lizette Abraham – @AbrahamLizette

Puedes probar varias formas de iluminar para este truco. En cualquier caso, independientemente del número de lámparas con el que trabajes, siempre necesitarás separar tu iluminación del fondo negro. Una forma para que tu fondo se oscurezca por completo es apuntar tu(s) lámpara(s) en dirección opuesta al fondo y al objeto a fotografiar.

En mis imágenes, iluminé un modelo envuelto en una tela. Solo utilicé una fuente de luz, situándola lo más cerca posible de mi objetivo. Todo depende de cómo quieras dar luz a tu fotografía (Fig. 1, 2 y 3).

Fotografía en blanco y negro de una sesión fotográfica en el que aparece tapada con una tela elástica la cabeza del modelo
Fig.3: Fotografía de Lizette Abraham – http://lizetteabraham.com/

Recuerda que la importancia de las aperturas para captar solo los planos deseados. Yo usé aperturas medianas –como D. 8 y 11– y velocidades bajas, pues contaba con poca iluminación. En estos casos la ayuda de un trípode es esencial.

En la edición, si existen elementos en la imagen que no quieres aparezcan, puedes oscurecerlos. En mi caso, oscurecí el suelo con las herramientas de niveles o curvas sobre una nueva capa –layer– para que los pies se mostraran sobre fondo negro, como el resto del cuerpo.

Fotografía en blanco y negro de la foto composición de una sesión fotográfica en el que aparece tapada con una tela elástica el modelo tras el fondo negro
Fig. 4: Fotografía de Lizette Abraham – @AbrahamLizette

Finalmente, recorté varios elementos y realicé una foto-composición. El fondo negro me ayudó a definir, resaltar y dar volumen a los cuerpos. Mi intención era la de lograr un efecto dramático (Fig. 4).

Aprovecha las cualidades que nos brindan los fondos negros. Fotografía imágenes que te ofrezcan contrastes muy marcados y comprobarás el verdadero potencial de esta interesante práctica. Y pincha aquí si deseas ver estas fotos a color.

 

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En nuestro último artículo hacíamos hincapié en la importancia de la luz en nuestras fotografías de bodas. Tras tener controlado este tema, hoy nos centraremos en aquellos momentos del reportaje fotográfico de la ceremonia que no deberíamos perdernos.

Fotografía en blanco y negro del plano detalle de la puesta del anillo a la novia
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/

Imprescindible: nunca deben faltar las arras y los anillos. En estos casos, recomiendo hacer una toma general de ambos novios en cada uno de los intercambios y alguna toma de detalle de sus manos durante el proceso. Es importante posicionarnos bien, preferiblemente junto al oficiante –religioso o civil- y frente a los novios, e interferir lo menos posible en la ceremonia. También podemos intentar algún encuadre diferente y creativo, como una toma algo más elevada para fotografiar a los novios y a sus invitados, expectantes ante el momento que se vive.

Fotografía en blanco y negro del novio haciendo entrega de las arras a la novia
Fotografía de Mariam Useros – @Mausba

Otro instante que no se nos debe pasar, en las ceremonias religiosas, es la comunión. En este caso suelen ser más vistosas las fotografías del cáliz. Siempre con mucho respeto y con cierta distancia de la acción ya que es un momento íntimo para los creyentes.

Fotografía en blanco y negro del primer plano de la novia bebiendo el cáliz
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/

Si puedes, no dejes escapar las miradas cómplices y los gestos emocionados entre los novios o familiares. Estos, además, también tienen protagonismo en mis fotografías: siempre intento retratar a quienes están en las primeras filas. Entiendo que si ocupan esa posición es por el deseo de los novios de tenerles cerca en ese momento tan especial, y querrán tener un recuerdo de ellos.

Fotografía en blanco y negro de una mirada sonriente entre los novios
Fotografía de Mariam Useros – @Mausba

Y tampoco dejes de prestar una atención especial a los niños y sus posibles travesuras. Su espontaneidad puede dar lugar a fotografías verdaderamente entrañables.

Fotografía en blanco y negro de una niña portando la cesta de los anillos en presencia de las manos del novio
Fotografía de Mariam Useros – http://mausbafoto.com/

Hay OTROS DETALLES Y MOMENTOS IMPORTANTES DENTRO DE LA CEREMONIA, que trataremos en profundidad en nuestro próximo artículo.

 

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Ángel Carrera Calero.- Un día, sin más, descubres que lo increíble estaba en todo lo que te rodeaba y no en lo que salías a buscar una y otra vez, cámara en mano. Te das cuenta de que mientras te preocupabas por inmortalizar momentos que considerabas irrepetibles -como tu viaje a Londres- olvidaste mirar a tu alrededor y fotografiar lo cotidiano. Es ahí cuando llegas a la conclusión de que aquello que considerabas normal, era el verdadero “momento irrepetible”, pero ya es demasiado tarde…

Yo viví ese fatídico día hace un par de años -tal vez tres- cuando fuimos parte de mi pequeña familia y yo a un lugar que dejé de pisar hace unos 40 años, pero que llevo en mi corazón como un estandarte al viento. Allí pasé las tres décadas más felices de mi vida, aunque tampoco me puedo quejar del resto. La realidad es que esos treinta años fueron los de toda mi juventud, mis juegos, mi escuela -parvulario, primaria y estudios superiores- mis primeras novias, así como mis primeros trabajos y grandes amigos. Obviamente también, me fui percatando de las grandes dificultades y trabas que te acechan “a mitad de camino”.

Fotografía en blanco y negro de un plano medio de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman
Fotografía de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman durante el rodaje de la película “Casablanca”

Volví a Casablanca, mi Casablanca, a la Casablanca que me vio crecer, pero ésta… ya no era la que yo tenía grabada en mi memoria. No se veían bicicletas, las vías estaban repletas de coches. Las calles también eran distintas, la mayoría de sus nombres ya no eran los mismos. Por otra parte, en 15 días no vi más de 10 europeos y en los bares ya no servían vino o cerveza (prohibidos a todo musulmán por el Corán).

Su Medina no desparejaba con la que conocí, sus zocos tampoco, sus fabulosas playas y la suave temperatura de un envidiable litoral costero seguían ahí… donde siempre soplaba la brisa marina, pero esas calles predilectas que patearon mil veces nuestros pies (de amigos y juegos de juventud) no parecían las mismas. Casablanca seguía siendo Casablanca, con su fabulosa Mezquita, su Bijdiha -ahora llamada Habbous– su Derb Ghalef, su Maarif, su stade Marcel Cerdan -ahora llamado Mohamed V- así como su famosa catedral. Todo eso y mucho más seguía allí, pero esa Casablanca ya no era la mía…

Esta pequeña historia, que yo llamaría “un retorno al pasado”, la uso para sugerir a todo artista –fotógrafo, pintor o escritor- que no olvide capturar su momento a través de la fotografía, pintura o escritura para que cuando éste se convierta en pasado, todo esté tal y como lo conoció. Por esa divina juventud de la que hablo, hemos pasado todos y luego, pasados los años será tarde para intentar plasmarla, demasiado tarde; sólo vivirá en tu mente, en tus recuerdos. Y, como dije al principio, son momentos irrepetibles… ¡Si los estás viviendo aprovéchalos y comienza a fotografiar lo cotidiano… no te arrepentirás!

 

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