La primera fotografía: del balbuceo a la elocuencia visual

La primera fotografía: del balbuceo a la elocuencia visual

Hoy no mostraré una o varias fotografías, mejores o peores, para demostrar mi presunto arte, del que además carezco, para sacar una súper fotografía. La Fotografía, en general, quedará reflejada en el propio texto y con sus propias elementos. Si la primera fotografía tiene cerca de 200 años, la realidad de la auténtica fotografía ha representado una incesante y magnífica singladura desde que apareció este nuevo método de desbancar en cierto modo pinturas rupestres, grabados, esculturas de bulto redondo, altos y bajos relieves, y otras genialidades de conocidos o desconocidos artistas.

Cuando el –primer fotógrafo– francés Niépce empezó su inédita andadura fotográfica necesitó 8 horas de exposición a plena luz del día para obtener sus imágenes. Así, se puede considerar que la primera fotografía que se conserva es Vista desde la ventana en Le Gras.

Fotografía en blanco y negro de la primera fotografía conservada: 'Vista desde la ventana en Le Gras'
“Vista desde la ventana en Le Gras”, fotografía de Joseph Nicéphore Niépce

Por tanto, aunque las referencias iniciales empezaron casi al final de la Edad Media, se puede afirmar que la verdadera fotografía se remonta a principios del siglo XIX con esta imagen, popularmente considerada la primera fotografía de la historia.

Resulta patente que a principios del siglo XX la fotografía no había alcanzado aún su mayoría de edad y sin embargo ya había pasado un largo siglo. Las fotografías eran recuerdos de acontecimientos importantes o familiares para algunos medios y para la posteridad. La importancia de la fotografía era tan relativa que prácticamente todo el mundo sacaba fotos pero el interés práctico o mediático era casi nulo.

Desde la primera fotografía y después de un lento caminar, algunos avispados vieron las múltiples ventajas que podían ofrecer esas imágenes que se reproducían a gran velocidad a gusto del consumidor, pero sobre todo abarcando infinidad de posibilidades.

Mas adelante llegó el boom de la fotografía. Ya no era cosa de cuatro snobs, sino que extendía sus tentáculos hacia infinidad de derroteros a cual más importante. Nacieron los estudios fotográficos, los reporteros gráficos, las mil fotografías en materia de localización de investigaciones criminales, las intemporales fotografías de boda, la fotografía bélica, la fotografía social, la fotografía comercial, la fotografía industrial… Así como emplazamientos de restos arqueológicos o reconstrucción de antigüedades como el Templo de Debod de Madrid o el Templo de Abu Simbel reconstruido en otro lugar. Gracias a la fotografía se podría incluso reconstruir o restaurar los famosos Colosos de Memnón (en el sur de Egipto) como ya, en su día se rectificaron los desperfectos de la Esfinge Faraónica.

Fotografía en blanco y negro de la entrada al Templo de Ramsés II
Fotografía del “Templo de Ramsés II”, también conocido como “Templo Mayor de Abu Simbel”

La fotografía, con toda la acepción de la palabra, tomaba posiciones ilimitadas en todos los sectores de la vida ciudadana. Hace poco más de un siglo, sólo un perturbado mental podía imaginar una exposición fotográfica en una galería de cualquier ciudad; y sin embargo…

Mi recuerdo más genuino y antiguo sobre la importancia de la fotografía se remonta a medio siglo atrás aproximadamente cuando, con 12 ó 15 años de edad, mis amigos del barrio y yo pateábamos todas las calles de Casablanca para ver los carteles de los cines (fotos de secuencias de los filmes que proyectaban) para saber qué películas iríamos a ver esa semana.

Era el enfoque acorde con una época pasada. Era el ABC de una fuerza que llamaba insistentemente a la puerta de un prospero futuro. Era una palpable realidad que supo ganarse un lugar al sol, por el impulso y la férrea voluntad del hombre.

Hoy, pienso que la fotografía en general, se merece un profundo respeto y todos los honores por su gran contribución a la humanidad, incluso antes de existir tal y como la conocemos. Tal es así, que Napoleón, allá por 1800, decía a sus generales: “…Olviden los grandes informes y píntenme la situación de nuestras tropas y las del enemigo…” . ¿Acaso estas palabras no denotan cierto pensamiento fotográfico?

 

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