Fotografía de Bodas

Ahora que ya tenemos el equipo necesario y todo preparado, podemos pasar a lo más importante en un enlace: los novios. La preboda es un buen primer acercamiento a nuestra pareja y a su relación con nuestra fotografía. Hay muchos tipos diferentes de reportaje de preboda, en función de cual sea tu estilo fotográfico.

Yo me identifico más con la fotografía de “instantes”: estar atenta a los detalles que vayan surgiendo para captarlos con mi cámara, sin dejar de lado que a veces es aconsejable situar a nuestra pareja en un buen escenario buscado y dejar que la química entre ellos les haga interactuar.

Fotografía en blanco y negro de una pareja sonriente
Fotografía de Mariam Useros

Esta es una disciplina que no lleva mucho tiempo realizándose de forma habitual en España. Antes, el primer encuentro de los novios ante nuestra cámara se realizaba el mismo día del enlace, con todos los nervios, que ya de por sí conlleva la celebración de la boda. Conseguir retratar de forma relajada y natural a nuestros protagonistas, por tanto, se convertía a veces en una tarea muy difícil.

La preboda ha de realizarse preferiblemente al menos un par de semanas antes del enlace, para permitirnos romper las barreras que los novios levantan, de manera inconsciente –por vergüenza o miedo a “salir mal” en las fotos- ante la cámara. En mi caso, además, se convierte en un impagable banco de pruebas y experimentos, pudiendo probar encuadres arriesgados y composiciones complejas.

Fotografía en blanco y negro de las vistas de una pareja besándose a través de una puerta entreabierta
Fotografía de Mariam Useros

En este ambiente distendido y relajado, sin las presiones del gran día, conseguiremos que la química surja con nuestros novios, jugando con ellos, experimentando juntos –probando primero cosas sencillas y, según se vayan relajando, pasar a otras más osadas- y consiguiendo que se vayan relajando durante la sesión, de forma que durante el gran día, su confianza en nuestro trabajo sea plena.

Algunas “poses” que suelo practicar con ellos son sus miradas, sus besos, estar atenta a sus gestos cómplices para buscarlos el día de su boda y capturarlos; enseñarles a sonreír sin forzar su “cara de foto”; en definitiva, download.mobile.games pequeños juegos –como hacerles saltar juntos o por separado- que les hagan olvidarse de la cámara y se muestren como ellos mismos.

Fotografía en blanco y negro artística de una pareja en pleno salto de alegría
Fotografía de Mariam Useros

Durante la sesión, en pequeñas pausas, les voy mostrando parte del trabajo que estamos realizando con ellos. Eso les ayuda a entender lo que les sugiero, podemos así motivarles a intentar cosas nuevas, y ellos se ven cómplices del trabajo a la hora de querer mejorar esa instantánea que vamos buscando. Conseguimos que se sientan especiales, y lo son: son nuestros protagonistas.

Os sugeriría hacer coincidir el horario de la preboda con el que tendríamos para el reportaje -definitivo- de la boda, siempre que sea posible. Aunque en esta sesión nos podemos permitir estar más relajados, ya que no tenemos que llegar en hora a ningún sitio después, podemos hacernos una idea de las condiciones lumínicas que tendremos el día del enlace, y nuestros experimentos con los esquemas de luz nos permitirán tener las ideas más claras para el reportaje.

Fotografía en blanco y negro artística con una pareja besándose al fondo
Fotografía de Mariam Useros

Lo mismo ocurre con las  localizaciones, sobre todo si no tienes mucha experiencia en controlar los tiempos necesarios en cada lugar para conseguir las fotografías que quieres. Además, nos sirve para tomar nota de otros elementos a tener en cuenta de cara al reportaje: tiempos de desplazamiento, tráfico, facilidad para aparcar, accesos, etc.

En resumen, la preboda nos permite brindarles a los novios unas creativas fotografías en pareja, que seguramente agradecerán mucho y presumirán de ellas entre sus amigos. Además, creará unos lazos de afinidad con ellos que nos permitirán sacar el máximo partido a sus gestos el día de su boda.

Fotografía en blanco y negro del primer plano de las manos entrelazadas de una pareja
Fotografía de Mariam Useros

Para nuestro próximo artículo, nos meteremos de lleno en la boda en sí, comenzando con los preparativos en las casas.

 

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En nuestro anterior artículo os daba algún consejo sobre el equipo necesario para la ejecución de las fotos de bodas. La cámara fotográfica y los objetivos son imprescindibles, pero no lo son menos otros elementos a los que vamos a dar la importancia que se merecen.

Fotografía en blanco y negro de un par de baterías de cámara
Fotografía de dos baterías de cámara, por Mariam Useros

Puede resultar muy obvio, pero conviene no olvidarlo: baterías de cámara, pilas para el flash y tarjetas de memoria hay que prepararlos con suficiente antelación ante un evento, y así evitaremos desagradables “sorpresas” de última hora. Por no decir que es más que conveniente llevar siempre varios repuestos de cada una de ellas.

Fotografía en blanco y negro de cuatro paquetes de pilas
Fotografía de varías pilas, por Mariam Useros

En una boda no podemos permitirnos no tener todo el equipo preparado y comprobado el día de antes. Las baterías y las pilas, convenientemente cargadas. Para evitar confusiones a la hora de cambiarlas o de trabajar siempre con los mismos juegos, os aconsejo tenerlas numeradas. En el caso de las tarjetas de memoria es buena idea, además de numerarlas, marcarlas con nuestro número de móvil por si, azares del destino, se nos perdiera, facilitarle a un alma caritativa que la pudiera devolver. No os olvidéis de formatearlas. Y aquí tampoco escatiméis en gastos: siempre será mejor invertir en buenas tarjetas, con mucha velocidad de intercambio de información y de una marca contrastada y que nos ofrezca garantía (las principales marcas ya la ofrecen de por vida).

Fotografía en blanco y negro de un cargador-descargador de pilas
Fotografía de un cargador-descargador de pilas, por Mariam Useros

Como ayuda para tener el equipo en óptimas condiciones, yo cuento con un cargador-descargador tanto de baterías de cámara como de pilas para el flash; la ventaja de estos es que minimiza el efecto memoria y garantiza su fiabilidad al cien por cien.

Fotografía en blanco y negro de un cargador-descargador de baterías
Fotografía en un cargador-descargador de baterías

Aunque se puede trabajar perfectamente sin ellos, otras herramientas muy útiles que nos pueden venir bien en determinados momentos son un trípode (por ejemplo, para tomar alguna foto dentro de la iglesia en un momento en el que nos podamos permitir una exposición algo más prolongada), filtros y difusor para el flash (para compensar las diferentes temperaturas de color e intensidades de la luz, si fuera necesario), o todos aquellos complementos que pueden ayudar a ser creativos en un reportaje fotográfico: reflectores (nos permiten crear esquemas de luz), una pequeña escalera (podremos hacer tomas desde puntos de vista algo elevados), atrezzo para el reportaje…

Fotografía en blanco y negro de varios filtros para flash
Fotografía de diversos filtros para flash, por Mariam Useros

Para finalizar, una última recomendación. Puede que os hayan desaconsejado el uso de filtros UV para vuestros objetivos, ya que restan luminosidad. Y es cierto. Sin embargo, y en nuestro caso, debemos proteger nuestras lentes –recordad que son elementos muy sensibles, frágiles y caras- pues los granos de arroz pueden llegar a convertirse en miles de pequeños proyectiles  que caen con una fuerza considerable y pueden llegar a dañar el cristal. Por tanto, siempre será más conveniente emplear un buen filtro UVy compensar esa menor luminosidad subiendo el ISO, con la velocidad de obturación o con mayor apertura del diafragma– y aunque éste se dañe, su sustitución siempre será más económica, que afrontar la reparación o el cambio del objetivo.

Fotografía en blanco y negro de un filtro para el objetivo
Fotografía de un filtro de objetivo, por Mariam Useros

Con esto podemos dar por finalizado el repaso al equipo. En nuestro próximo artículo hablaremos de la preboda, con todas sus ventajas y con consejos para su realización.

 

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Hace unas semanas os confesaba lo que significa para mí la fotografía de bodas como reportaje social o de eventos. Hoy quiero responder a una de las preguntas más frecuentes: ¿cuál es el equipo ideal para hacer una boda?

La cuestión parece fácil, sin embargo la respuesta no lo es tanto: el mejor equipo no siempre será el más caro, sino el que más se adecúe a nuestra manera de trabajar. No puedo daros un estándar ideal, ya que cada fotógrafo tiene, o mejor dicho, tenemos nuestro propio estilo; pero sí os puedo contar mi metodología particular y con qué elementos técnicos cuento.

Fotografía en blanco y negro de un flash
Fotografía de Mariam Useros Barrero

Yo, por ejemplo, prefiero trabajar sin flash: jugando con la luz disponible en cada ambiente y siendo muy creativa con ella. Sin embargo, no renuncio a llevarlo, ya que hay ocasiones en que las condiciones lumínicas superan el rendimiento de mi cámara. Pero también puede ser útil para dar un aporte creativo a las fotografías, al crear nuestra propia fuente de luz.

Teniendo presente, por tanto, que sólo empleo el flash en casos muy puntuales y siempre como fuente de luz indirecta, es imprescindible un cuerpo de cámara que me permita trabajar con valores ISO muy altos y objetivos bastante luminosos. Yo, por ejemplo, utilizo Nikon D700 con una lente zoom 24-120 f4. Este equipo es muy versátil para mí, ya que la cámara me permite llegar a ISO 6400 y el objetivo con un tele de 120, me deja realizar buenos foto retratos a una distancia considerable de la escena (muy útil en eventos y ceremonias donde no podemos acercarnos demasiado a los protagonistas).

Este sería para mí un equipo básico. Ahora, si contamos con un presupuesto más desahogado, lo ideal es poder trabajar con dos cuerpos de cámara: por ejemplo, Nikon D700, D800 o, si la economía nos lo permite, Nikon DX3. Cada uno de ellos equipado con su propio objetivo,  como un 24-70 o un 70-200 f2,8.

Fotografía en blanco y negro de una cámara fotográfica reflex de la marca Nikon
Fotografía de Mariam Useros Barrero

Como digo, todo depende de la inversión que podáis hacer para equiparos. Si queréis mi consejo, siempre es mejor invertir más en formación y aprendizaje: conocer bien las técnicas y nociones sobre fotografía y estar bien familiarizado con todas las posibilidades que te ofrece tu equipo te permitirá obtener el máximo rendimiento, y no si gastas mucho en una cámara fotográfica última generación y en los objetivos más caros del mercado si desconoces todas las posibilidades e infrautilizas su rendimiento.

En nuestro próximo artículo seguiremos profundizando sobre este tema: preparación del equipo para hacer la mejor fotografía de bodas.

 

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Este comentario es uno de los que más oigo, cuando cuento que llevo más de siete años haciendo fotografía de bodas, a compañeros y amigos fotógrafos (ya sean aficionados o profesionales).

Algo en mí se despierta, y comienzo a explicarles que nada más lejos de la realidad, que el reportaje social en general -y la fotografía de bodas en particular- es una experiencia única que te obliga a dar en cada trabajo lo mejor de ti mismo, como persona y como fotógrafo: ya que no hay dos parejas de novios iguales, tampoco hay dos bodas iguales.

Es cierto que tradicionalmente este tipo de tareas se limitaba a un A+B+C (anillos, reportaje y tarta), en el que todas las fotografías eran casi siempre posados y muchos profesionales se limitaban a repetir una y otra vez el mismo patrón.

Afortunadamente, cuando yo empecé casi por casualidad, en este fascinante mundo de la fotografía de bodas, las cosas habían cambiado mucho. Tuve la oportunidad de iniciarme con una gran fotógrafa y amiga, que me enseñó a amar esta disciplina, a aplicar en mi trabajo todo lo que aprendía en otras ramas de la fotografía y a crear e innovar en cada nuevo proyecto que realizábamos. Así, poco a poco, año a año, hasta que me sentí preparada para lanzarme a la aventura de crear mi propia marca y lanzarme por mi cuenta.

Fotografía en blanco y negro de un plano de la fotógrafa Mariam Useros
Fotografía de Mariam Useros

Mausba Foto tiene apenas dos años de rodaje. Sin embargo mi experiencia al lado de otros compañeros, me ha animado a compartir con vosotros algunos pequeños trucos sobre cómo afrontar un reportaje social.

Desde mi punto de vista, la única diferencia entre un fotógrafo aficionado y un fotógrafo profesional es que este último tiene que cumplir con la legalidad: pago de autónomos, declaraciones trimestrales, IVA, facturas… Pero a la hora de coger la cámara, no hay diferencias entre uno y otro, salvo quizás la experiencia. Seas aficionado o profesional, puede que mis consejos o anécdotas te sirvan para tu propia labor. No obstante, deseo recibir vuestros comentarios y sugerencias, ya que si algo he aprendido en todos mis años como fotógrafo, es que cuanto más compartes con los demás, más aprendes.

Yo no puedo deciros como se debe realizar el trabajo fotográfico de una boda; pero sí puedo daros mi punto de vista basado en mi propia experiencia. Si al final mis consejos y la práctica y dominio de vuestro propio equipo os animan a dar el paso y afrontar vuestra primera boda o evento social, hacedlo cumpliendo siempre con la legalidad y con plena confianza en vosotros mismos. Recordad que una boda es un acontecimiento único e irrepetible, y no sirven excusas si hacemos un trabajo mediocre.

En un par de semanas, empezaremos con la primera lección: PREPARACIÓN DEL EQUIPO.

 

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