El “fotografo” sin acento y la fotografía sin historia

El “fotografo” sin acento y la fotografía sin historia

el fotografo sin acento y su fotografía sin historia

el fotografo sin acento y su fotografía sin historiaPuede parecer una paradoja, incluso un contrasentido, hablar de “fotografo” y fotógrafo o de “fotografia” y fotografía. Como ya comenté en uno de mis artículos hay millones de fotógrafos y muy pocos profesionales que son auténticos superdotados.

Me consta que nadie saca una fotografía pensando que perdurará, se hará famosa y quedará en los anales históricos como una obra maestra, sin embargo, me han enseñado fotografías que, según el autor, eran muy buenas y la verdad…….. ¿os ha pasado también a vosotros?

Otro caso distinto, son las fotografías de una boda de Reyes o personajes relevantes, de una conferencia entre hombres de Estado o de un cataclismo. Estas pueden tener una importancia relativa, pero siempre dentro de un contexto puramente histórico, del cual los medios se nutren constamente. Las demás, son el pan nuestro de cada día, en cambio, la verdadera fotografía hecha por el verdadero profesional, ni siquiera necesita carta de presentación.

En cuanto a la fotografía sin historia, tenemos un ejemplo patente en cualquier foto realizada por el clásico turista que ha comprado la mejor cámara del mercado para hacer uso de dos funciones: “on/off” y “click”. A continuación, nuestro “fotografo” comparte con su familia y amigos una fotografía hecha en el Campo de Marte con la Torre Eiffel de fondo. Me pregunto cuál fue su intención subconsciente antes de hacer la instantánea… ¿demostrar que está en París, o contar una historia alrededor de esa fantástica obra?

el fotografo sin acento y su fotografía sin historiaEn uno de mis múltiples viajes a lugares de inconfundible belleza como Holanda, Kenia o Egypto mi mujer me reprochaba: – tú no estás en casi ninguna…  – Y era cierto, pero ¿dónde está la notoriedad: en la persona, que en ese caso era yo, o en el entorno que pisa?

Y es que, en ocasiones, para acentuar esa belleza que te rodea, es necesario documentar tu fotografía. La Torre Eiffel, por ejemplo, todo el mundo sabe que es el emblema de Paris, pero muy pocos conocen su historia: ¿En qué siglo se construyó?, ¿cuál fue el motivo?, ¿París fué en realidad la primera ciudad que el artista escogió para construir esa fantastica obra?, ¿cada cuánto es necesario pintarla?, ¿en cuánto tiempo se construyó?, ¿cuántos metros mide?. Cualquier dato de esos que quede patente en nuestra escena la enriquecería considerablemente.

Recuerdo que al principio sacaba videos “olvidando” a veces las palabras del guía de turno que iba siempre por delante de mí. Terminé desechando la cámara de video y empecé a sacar fotos puntuales pero con historias, las mismas que contaban los guías.

Dejando a un lado la diferencia entre “fotografo” y fotógrafo, personalmente considero que una fotografía sin historia es un sucedáneo y, a título de muestra, propongo esta foto muy sugestiva pero que dice poco si no se conoce la epopeya y la historia del personaje y, por supuesto, el enclave actual del monumento.

el fotografo sin acento y su fotografía sin historia

Otro ejemplo que prueba la relación directa entre fotografía e historia quedó evidente con “La maleta mexicana“. Gracias a la información escrita de Robert Capa, se pudieron localizar lugares exactos 80 años después, donde esas fotografías fueron tomadas. Así que recordad: una buena fotografía siempre aumenta su valor cuando lleva de la mano una buena información.

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