La mayor parte de fotógrafos de recién nacidos generalmente aconsejan a los padres interesados en una sesión fotográfica que ésta se realice antes de las primeras dos semanas de vida. No obstante, los días pasan muy rápidamente y en ese periodo de tiempo, ante tanta novedad, noches sin dormir, visitas de amigos y familiares, trámites legales y un largo etcétera resulta complicado sacar tiempo suficiente para llevar a cabo esas fotografías.

Son muchos los profesionales que rehusan realizar sesiones de bebés con más de 14 días pero nosotros creemos que cualquier etapa es especial y preciosa en sí misma por tanto no podemos dejar de captar esos momentos. Existen algunos trucos para fotografiar bebés de más de 2 semanas que pueden facilitar mucho la labor del fotógrafo.

1 – No forzar las poses

Muchos padres desean tener alguna fotografía en la típica posición fetal o de “ranita” que han visto, ya sea a través de Internet o en algún reportaje a los hijos de sus amigos. No obstante, antes de empeñarse en tener esa fotografía concreta, es importante saber que esas posturas se vuelven cada vez más complicadas según el bebé va creciendo. Pasadas las dos semanas la dificultad en realizar este tipo de fotografías aumenta considerablemente ya que los bebés están continuamente realizando estiramientos como método para descubrir su pequeño cuerpo. Por esa razón, lo más eficaz es dejar que se muevan libremente e intentar capturar esas posturas tan tiernas como divertidas y, como no, centrarnos en captar la expresión de sus ojos descubriendo el mundo.

Bebé captado de forma natural
photo credit: Josefina

2 – Elegir accesorios adecuados

Las poses de desnudo pueden ser más complicadas cuando intentamos fotografiar bebés de más de 2 semanas. Estos bebés “creciditos” se mueven mucho más, por lo tanto el riesgo de que en la fotografía salgan partes no deseadas es muchísimo mayor. Esa es la razón por la que se recomienda el uso de mantitas, wraps o muselinas. Esto se puede combinar con el uso de cestas, cubos o cajas y rellenarlos con mantitas para que ellos se sientan más protegidos.

Fotografía realizada por La casa de las Fotos
Fotografía realizada por La casa de las Fotos

3 – Hacer partícipes a los padres en la sesión

Obviamente los bebés tienen una relación especial con sus padres por lo que es fundamental realizar unas cuantas tomas en familia. Cuando hacemos esto nunca podemos dejar de pensar en el objetivo fundamental: captar esa conexión paterno filial tan única y enternecedora. El resultado será igual de espectacular tanto si el pequeño se encuentra dormido como despierto. Por ejemplo, si estamos intentando hacer fotos al bebé en solitario y éste se muestra demasiado inquieto, un buen recurso es pasar directamente a hacer fotos en familia, ya que con sus progenitores al lado se relajará mucho más rápidamente.

El llanto de un bebé, un recurso fotográfico
Fotografía tomada por La casa de las Fotos

4 – Enrollarlos para tranquilizarles

Una sesión fotográfica de este tipo es totalmente impredecible, y más si pretendemos fotografiar bebés de más de 2 semanas, por esa razón tenemos que saber adaptarnos al bebé de forma inmediata. Una de las alternativas más utilizadas, es intentar enrollarles (delicada pero firmemente) de tal forma, que se sujeten muy bien los brazos y las piernas. Al revés de lo que nos pasaría a los adultos, esto suele agradarles hasta tal punto que, con un poco de suerte, hasta se quedan dormiditos.

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